Paco es adicto a la marihuana y cocaína. Paco es mi amigo,
hemos tenido juergas memorables. Paco es
soltero, 35 años y siempre trabaja bajo los efectos de la cocaína, de otra
forma, me cuenta, no podría soportar todo el drama de sus clientes. Paco,
trabaja en un banco, hace cobranzas.
Un día me pidió que lo acompañe a comprar drogas al Callao,
Puerto Nuevo. Estábamos en juerga y junto con un broder, Raúl, aceptamos ir un
toque nomás. Llegamos a la jato de su proveedor, una jato enorme, en medio de
tanta lacra y casas de madera. EL tío envío a su hija a recogernos, pero el regreso, nos advirtió,
lo haríamos por nuestra cuenta.
Su hija estaba ocupada armándole un pedido grande y no se
podía distraer. Nos tomamos unas chelas con el tío, escuchando salsa y hablando
de la vida.
Luego de una hora de hacer negocios, nos teníamos que ir,
eran las 9pm y con tragos encima, tuvimos coraje y salimos con “pana y elegancia”
laberinto tras laberinto, casa de madera
tras casa de madera, y alguna que otra casa de material noble, seguro guarida
de algún narco, algún extorsionador o algún apretón.
Llegamos a una canchita de fulbito, ya íbamos a de salir de esa inmundicia y de pronto Raúl se
da cuenta que venían 8 patas o más a
cuadrarnos, corrimos, salimos a la avenida y seguimos corriendo.
Uffff la libramos webon, dijo Paco. Yo no podía ni respirar
y en eso andábamos hasta que a lo lejos venía un broder en calzoncillo, si pues
era Raúl, totalmente calato. Nos
comenzamos a cagar de risa, tomamos un taxi y nos largamos a la jato de Paco,
le prestó ropa a Raúl y seguimos la
juerga.
